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Los sentidos de Gael estaban agudizados, escuchó la conversación de Tali con su nodriza a pesar de que sabia que su madre le hubiera dicho que escuchar conversaciones ajenas no era de buena educación. Estaba sorprendido por la historia que acababa de escuchar, ahora podia entender un poco la mirada melancolica y los ademanes amenazantes de Sasha. Aún asi no lograba que Sasha fuera tolerable para él. Paso una hora desde que la conversación habia finalizado...Una fuerte tormenta empezaba a arreciar fuera de la casa. Los rayos iluminaban el cuarto, dandole un lugubre toque a aquella escena, donde el vampiro melancólico y solitario, miraba añorando viejos tiempos por la ventana. Depronto vio que una sombra se movia entre los árboles, parecia ser la silueta de una mujer. Por la mente de Gael solo paso un pensamiento, un nombre. Elizabeth.
Salió corriendo tan veloz que a su paso solo se sentía una ráfaga de viento, asi que si alguien andaba a esas horas por la casa no podria haberlo visto, solo podria haber sentido un veinto helado recorrer su cuerpo. Llego en menos de un minuto al lugar donde habia divisado la aparición, se detuvo en seco, el lodo corría por sus zapatos, agudizo al máximo sus sentidos, escuchando, mirando, sintiendo en cada una de sus terminaciones nerviosas lo que estaba susediento alrededor suyo. Alguien en la casa estaba cambiando sus ropas, era una mujer, cerro los ojos para concentrarse, tal vez porque sabia que era justo en la ubicación del cuarto de Tali, se concentro en cada movimiento, la seda deslizandose sobre la piel, cayendo al suelo, los pasos al armario, el ruido de las telas al ser removidas en busca de una prenda en particular, una de dormir, por el sonido que emitia la tela que acababa de ser sacada del armario. Gael estaba tan inmerso, en escuchar atentamente lo que pasaba en el cuarto de la joven, que no sentía el deslizar de las gotas sobre sus cabellos, sobre su piel, su rostro, ni tampoco sintió cuando aquella mujer misteriosamente deformada se acerco por sus espaldas...
-También escucho lo que sucede en la habitación de tu nueva amanate. Mal agradecido. Así me pagas?- El ruido de esa voz potente y aguda, hizo que Gael se estremeciera y abriera sus ojos de repente.